El pago con tarjeta se ha convertido en algo habitual tanto en comercios físicos como en negocios online. Sin embargo, aunque para el cliente el proceso es rápido y sencillo, para el comercio implica una serie de costes que no siempre son fáciles de entender. Conocer cómo funcionan las comisiones por tarjeta y los distintos métodos de cobro es clave para gestionar mejor los márgenes y tomar decisiones informadas.
En este post, explicaremos qué son las comisiones por tarjeta, cómo se calculan y cuáles son los principales métodos de cobro que utilizan los proveedores de pago.
¿Qué son las comisiones por tarjeta?
Cada vez que un cliente paga con tarjeta, el comercio no recibe el importe íntegro de la venta. Una pequeña parte se descuenta en forma de comisiones, que sirven para cubrir los costes del sistema de pagos y a las entidades que intervienen en la operación. Estas comisiones no las cobra un único actor, sino que se reparten entre bancos, redes de tarjetas y proveedores de pago.
¿Quién cobra estas comisiones y por qué?
Detrás de un pago con tarjeta intervienen varias partes, y cada una tiene un papel específico:
- El banco emisor de la tarjeta, que asume el riesgo de la operación y autoriza el pago.
- La red de tarjetas o esquema (como Visa o Mastercard), que proporciona la infraestructura necesaria para que la transacción se procese.
- El proveedor de servicios de pago o banco adquirente, que ofrece el terminal o la plataforma para cobrar y gestiona la operación para el comercio.
Cada uno de estos actores aplica una tarifa, lo que explica por qué las comisiones no son siempre iguales.

De qué se componen las comisiones
Aunque en muchos casos el comercio solo ve un porcentaje final, ese coste suele estar formado por tres partes principales:
- Comisión de intercambio: Es la parte que se paga al banco que emitió la tarjeta del cliente. Suele ser la más elevada y varía según el tipo de tarjeta, el país de emisión y el tipo de transacción.
- Tarifa de red: La cobran las redes de tarjetas por el uso de su sistema. Generalmente es un importe pequeño, pero fijo o semivariable.
- Margen del proveedor de pago: Es lo que gana la entidad que presta el servicio de cobro al comercio. Incluye el procesamiento de la operación y otros servicios asociados.
Por qué no todas las comisiones son iguales
El coste de una operación puede variar por múltiples factores. No es lo mismo una tarjeta de débito que una de crédito, ni una tarjeta personal que una corporativa. También influye si el pago se realiza de forma presencial u online, así como el país de origen de la tarjeta. Todos estos elementos afectan al nivel de riesgo y, por tanto, al coste final de la transacción.

Métodos de cobro más habituales
Los proveedores de servicios de pago aplican distintos modelos para cobrar estas comisiones. Uno de los más comunes es el precio combinado o tarifa plana, en el que el comercio paga un porcentaje fijo por cada operación. Es un sistema sencillo y fácil de entender, aunque suele incluir un margen más alto.
Otro modelo es el de intercambio más margen, donde el comercio paga el coste real de cada transacción más un margen acordado con el proveedor. Este método ofrece mayor transparencia y, en muchos casos, puede resultar más económico, aunque el coste final varía según el tipo de tarjeta utilizada.
Cómo afectan estas comisiones al comercio
Las comisiones por tarjeta tienen un impacto directo en los márgenes del negocio, especialmente en sectores con precios ajustados. Por eso, conocer cómo funcionan y qué método de cobro se aplica permite evaluar mejor a los proveedores de pago, controlar los costes y tomar decisiones más acertadas sobre precios y formas de cobro.
Aunque el cliente no paga estas comisiones de manera directa, en muchos casos acaban influyendo en el precio final de los productos o servicios.
Entender las comisiones por tarjeta y los métodos de cobro no es solo una cuestión técnica, sino una herramienta fundamental para la gestión del negocio. Cuanto mayor sea el conocimiento sobre estos costes, más fácil será optimizar los pagos, mejorar la rentabilidad y evitar sorpresas en la facturación.
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